Desde el primer momento, Esther tenía claro que quería un vestido que no solo reflejara su esencia, sino que también le permitiera moverse con libertad y disfrutar sin limitaciones. Su boda pedía un diseño cómodo, elegante y con un aire vintage.
El resultado fue un conjunto de dos vestidos y una sobreprenda, diseñados con precisión para realzar su figura y potenciar su autenticidad.
El sobrevestido: historia convertida en arte
El verdadero tesoro del look de Esther era su sobrevestido, confeccionado a partir de un antiguo cubrecamas de encaje de los años 1920-1930, proveniente de Barcelona. Este encaje de algodón, con motivos florales también en tono caramelo, se adaptó a la silueta del vestido base con una limpieza de líneas impecable.
El diseño replicaba el corte del vestido base, con un escote barco en la parte delantera y un escote en V en la espalda, creando un juego de transparencias sutil y elegante. Para mantener la fluidez del diseño y evitar cortes innecesarios, se trabajó con un patrón limpio y una mini cola, perfecta para una novia que quería bailar, moverse y disfrutar sin restricciones.
Un toque extra: las mangas transformables
El último detalle que hacía único este diseño fue una sobre manga de garza de seda, modelada directamente sobre su cuerpo. Esta capa añadía volumen y textura a los hombros, creando un efecto etéreo y dando la posibilidad de transformar el look en diferentes momentos del día.
Un vestido que era un sueño hecho realidad
Créditos:
Fotografía: The Creative Shot
Finca: Prados Riveros
Joyeria: Suma Cruz Calzado: Calzados Franjul








