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Anna

Novias

13 julio, 2024

Desde el primer momento, Anna tuvo claro que su vestido de novia debía ser especial, único y con una historia detrás. Su pasión por la moda y los tejidos antiguos la llevó hasta el atelier de Laura Escribano, donde encontró justo lo que estaba buscando: una pieza de encaje antiguo Valenciennes de algodón, proveniente de finales del siglo XIX y principios del XX. Fue un auténtico flechazo. Ese encaje, con su delicado trabajo artesanal y su tono blanco roto, se convirtió en el punto de partida de su vestido de ensueño.

Un diseño etéreo con volantes y encaje antiguo

Lo que comenzó como una inspiración se transformó en un proyecto de alta costura totalmente personalizado y hecho a medida, donde cada detalle fue pensado para reflejar su personalidad y su amor por la moda.

El vestido de Anna se construyó con una base de muselina y gasa de seda, tejidos elegidos cuidadosamente por su ligereza y fluidez, aportando un movimiento etéreo y elegante. La falda estaba compuesta por varias capas de estos materiales, que se combinaban con el encaje antiguo, trabajado de una forma completamente artesanal.

Este encaje fue desfragmentado y reestructurado para adaptarlo al diseño, integrándose en diferentes zonas del vestido y creando un efecto de cascada en los volantes de la falda. El resultado fue una pieza de gran riqueza visual y una textura única, en la que cada capa aportaba profundidad y dinamismo al conjunto.

El cuerpo del vestido mantenía una línea muy femenina, con un escote barco y mangas francesas que enmarcaban la silueta con delicadeza. La elección de estos elementos buscaba lograr un equilibrio entre la sofisticación y la naturalidad, consiguiendo un diseño que realzaba su figura sin renunciar a la comodidad. La cola, de una longitud discreta, cerraba el look con un aire refinado y sutil.

El toque final: un velo inspirado en la historia

Para completar su estilismo, Anna apostó por un velo estilo Juliette, un diseño inspirado en los velos modernistas que se llevaban entre principios del siglo XX y los años 20. Este detalle aportaba un aire romántico y evocador, conectando su vestido con la historia de la moda y manteniendo esa esencia vintage que tanto le gustaba.

Cada prueba en el atelier fue una experiencia única para Anna. Compartía con Laura Escribano no solo su amor por la moda, sino también una visión clara de lo que quería: un vestido con alma, lleno de matices y detalles que reflejaran su sensibilidad y su conexión con los tejidos antiguos.

El resultado final fue un vestido que trascendía el tiempo, combinando tradición y modernidad en una pieza de alta costura diseñada exclusivamente para ella. Anna no solo encontró su vestido ideal, sino que vivió un proceso lleno de emoción, creatividad y dedicación, culminando en una obra de arte que la hizo sentirse exactamente como siempre había soñado en su gran día.

Una conexión especial con la moda y los tejidos antiguos

 

 

Créditos:

Fotografía: The Visual Tales
Wedding Planner: Claudia Martín
Finca: La Roureda                                                                                                                                                                                                                            Tocado: Beatriz Natmar

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