Cuando piensas en tu boda, habrá gente que la imagina, otra que la sueña y otra que no la tiene entre sus planes de futuro. Esa era yo. Hasta que en un impulso de amor te apetece pedir matrimonio y subirte al tren de la organización y los sentimientos. Ha merecido muchísimo la espera, 2 años cancelándola para llegar el día y ser mejor de lo que esperábamos. Me acompañó Laura en este viaje poniendo sus manos y su buen gusto en mi vestido y fue la mejor compañera, vivimos cancelaciones, embarazos, pero siempre sonriendo. Gracias por todo, no cambies nunca.