Hacía tiempo que seguía a Laura en Instagram. Desde el principio, la magia de sus tejidos me impresionó. Guardan historias y ella sabe hacer que, tras restaurarlos y reconvertirlos en emocionantes vestidos de novia, continúen siendo la expresión de las historias que han vivido.

Los vestidos de Laura hablan.

Siempre me había fijado especialmente en uno de ellos. El modelo Philodendron. Hasta su nombre me emocionaba. No he mencionado que, en aquel entonces, mi pareja ni siquiera me había pedido matrimonio y era un tema que sí habíamos hablado, pero sobre el que no habíamos concretado absolutamente nada.

Entonces, un buen día, Laura anunció un súper outlet y yo no podía dejar que otra persona se llevase mi vestido. Me puse en contacto con ella interesándome por la pieza y desde el principio Laura me informó sobre el vestido, me contó su historia y me habló de él como su pequeño bebé. Las dos estábamos ya por aquel entonces enamoradas del vestido Philodendron. Aprovechando un viaje a Madrid, convencí a mi hermana y me acompañó a probármelo. Aún no estaba ni siquiera prometida, pero en aquel momento, casi era lo de menos. Sabía que el momento de poner fecha y lanzarnos a la aventura del matrimonio estaba cerca. Sabía también que no podría hacerlo con otro vestido.

Un 21 de julio comenzó para mí la mejor experiencia. Los preparativos de mi boda y de mi vestido de novia. En las siguientes pruebas las dos recordaríamos aquel día entre risas, y es que mientras me probaba el vestido, no tenía palabras. Estaba en una nube. Y eso que aún le quedarían muchos arreglos por delante para adaptarlo a mi figura.

Sin duda una de las cosas que más destacaría del proceso es que te permiten que seas tú quien marca los tiempos. Cada vez que acudes a su atelier, te pruebas tu vestido, te miras, te remiras en el espejo, y te enamoras un poco más él. Lo vas haciendo tuyo. Y si no es así, Laura y su equipo hacen todo lo necesario por darle las vueltas al diseño que necesites hasta que estés 100% segura y feliz.

Cada prueba es una excursión a su atelier para disfrutar al máximo. Laura siempre te recibe con su sonrisa, te explica todo con una paciencia infinita y sobre todo, es una enamorada de su trabajo. Y eso se agradece mucho. Sobre todo, porque cuando te casas, la creación del vestido es una experiencia única de la que guardas un gran recuerdo.

Puedo decir que el día de mi boda me sentí guapa, me sentí feliz, y sobre todo me sentí muy cómoda. Casi dos meses más tarde del gran día sigo enamorada de mi vestido de novia. Y es que cuando llevas una pieza única, con tejidos únicos, solo puedes sentirte especial.