Agradecerte que hayas hecho posible decorar un sueño que sólo tenía en mi cabeza y, a veces, no demasiado claro.
Gracias por saber interpretar mis gestos, miradas, y crear esta belleza que es mi vestido.
Gracias por hacerme sentir una princesa, con más glamour que las escaleras del Titanic, (cito a mi amiga de Cali presente en el evento).
Nunca olvidaré los momentos vividos en tu taller, con tu equipo, la cercanía y el cariño que he sentido en todo momento.
Soy muy feliz.